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10 de noviembre de 2014

La Iglesia del Buen Suceso


Madrid

Año 1910.

En la madrileña calle Princesa un bello edificio de estilo historicista parece haber cautivado la mirada del fotógrafo.
Se trata de la iglesia del Buen Suceso, levantada por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos en 1868 tras la demolición y traslado del templo original, de la misma advocación y construido en tiempos de Felipe II, que se encontraba en la zona de la Puerta del Sol.


Trazas rectas, ángulos marcados, profusión de recercados... en esta nueva iglesia se mezclan elementos neogóticos con otros propios de la arquitectura tradicional madrileña, destacando especialmente su estilizado campanario, una torre de cuatro caras que tendrá como contrapunto en el otro extremo una cúpula de dimensiones quizás algo discretas para la fastuosidad del conjunto.
Vinculada al Hospital del mismo nombre que se encontraba anexo, sufrió daños bastante importantes durante la Guerra Civil, aunque no serían las bombas quienes derribaran el templo, sino la dichosa especulación.

Así, en 1975 se inicia su demolición haciendo oídos sordos a las quejas y protestas de los vecinos, resultando un solar sobre el que se levantará un modernísimo conglomerado de hormigón, acero y vidrio. 
A juego, también en hormigón, acero y vidrio, aterrizó una nueva iglesia, también del Buen Suceso, aunque la voz popular, sabia voz popular, no quiso perpetuar en ella el nombre del bello edificio decimonónico que la piqueta había dejado en un recuerdo, rebautizándola con una advocación más acorde a su estética y forma: Nuestra Señora de Magefesa.






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